ALMERÍA DESPIERTA A LOS VINOS DE CALIDAD.

En 2021, tras la cancelación obligada por la pandemia, algunos miembros de la Asociación Española de Periodistas y Escritores de Vino “AEPEV” nos desplazamos a tierras almerienses para descubrir un territorio de vino excepcional e histórico con epicentro en Laujar de Andarax.

Una comarca por descubrir ubicada entre Sierra Nevada con el Mulhacen que blanquea en la cima y la sierra de Gádor. Este valle con una altitud media de más de 800 mts. sobre el nivel del mar, con dos grandes macizos montañosos protegiendo el norte y el sur y el mediterráneo a menos de 40 km. Estas condiciones se unen a la latitud 37 para conferir un ecosistema único y diferente a cualquier otro que podamos encontrar, para que nos hagamos una idea, está en la misma latitud que la ciudad de Argel.

Hablar de los vinos de Almería es hacerlo de esta comarca tan histórica como poco conocida por el vino.

Algo más de 1.100 hectáreas de viñedo que podríamos considerar de montaña, en unos casos por su altitud y otros por la orografía en las que se mezclan variedades autóctonas y foráneas como la macabeo (viura), garnacha, vijiriego, tempranillo, cabernet Sauvignon, merlot…  todo ello con una importante conciencia ecológica ya que la comarca supone el 22% del viñedo ecológico de toda Andalucía.

Una visita que recomiendo, por el entorno natural y cómo no, por sus vinos.

Aunque hay muchas bodegas, hablaré de las que visité, dejando en el tintero otras para futuros viajes.

Más que describir las bodegas, prefiero hacerlo con imágenes, para eso me sacrifico con la cámara al cuello durante todo el día y si las condiciones son propicias, un vuelo con el drone.

La jornada comenzó en Cepa Bosquet (Bodegas y viñedos Laujar) en Fuente Victoria. Una bodega familiar que supera las 300.000 botellas y 30 hectáreas de viñedo en propiedad.

En Padules, la familia Ortega es propietaria de Pagos de Indalia. Una bodega muy singular por su construcción en un cortado del terreno con Sierra Nevada y Sierra de Gador en el horizonte. Precisamente la organización de la bodega y su necesaria adaptación al terreno les “obliga” a trabajar por gravedad.

En esta misma pintoresca población de la alpujarra granadina encontramos la bodega Barea- Granados. Bodega histórica por sus uvas de mesa que con el tiempo y vicisitudes del mercado, ha ido reconvirtiendo el viñedo. Si pensabas que la variedad Albariño solo se encontraba en Galicia, ya puedes venir a conocer su “almeriño”. Destacar también su apuesta por el enoturismo, hay que ir sin prisas.

Tras el almuerzo en Padules, vuelta a Laujar donde a 1000 mts de altitud se encuentra la bodega ecológica Cortijo del cura. Su filosofía está clara, que conviva el viñedo en ese ecosistema, para ello, hay que ser respetuosos en todos los procesos. La bodega está certificada como ecológica desde el año 1998.

La tarde terminó en un viñedo propiedad de la bodega Selección de vinos del Fondón, seguimos en altitud a 950mts de altitud y allí pudimos disfrutar de su vino estrella, por el vino pero sobre todo por la marca “tetas de la sacristana”. Que nadie piense mal, es el nombre de un paraje próximo.

Tras las visitas, con tanto cansancio acumulado como agradecimiento a los bodegueros, se hace imprescindible un paseo por Laujar de Andarax.

Una comarca que merece la pena visitar y disfrutar por sus vinos, gastronomía y paisajes.

No puedo cerrar este artículo sin felicitar a Fran León y Antonio del Mar por la organización del fam tryp, también, claro está, a las bodegas, Diputación de Almería, Ayuntamiento de Laujar de Andarax y todos los organismos implicados. Ésta es la forma de dar a conocer un territorio, de ponerlo en el mapa.

 

El Autor

Joaquín Parra, Wine Up! ©2021

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