Los productores europeos y las industrias del vino están preocupados por un proyecto que baraja la Organización Mundial de la Salud (OMS), porque recomienda rebajar o eliminar las ayudas a los sectores económicos relacionados con la obtención de bebidas.
Esa idea figura, entre otras, en el borrador de la estrategia global que estudia la OMS para evitar el consumo dañino del alcohol, que incluye orientaciones a los países respecto a las políticas más adecuadas.
En un apartado relacionado con «políticas de precios» el texto de la OMS sugiere la supresión o la eliminación de subsidios a los segmentos económicos vinculados con la producción de bebidas, entre los que podrían entrar las ayudas que percibe el sector vitivinícola.
También propone prohibir o restringir los descuentos ó las promociones para la venta, así como una revisión de los precios.
En otros capítulos, el documento sugiere regulaciones para reducir la promoción y la publicidad de las bebidas alcohólicas.
El texto ha sido analizado por el comité ejecutivo de la OMS y podría ser aprobado en la asamblea de este organismo en mayo; no sería vinculante, sino que se trata de recomendaciones a los países y ellos deciden si las siguen.
Las organización que representan a los productores (Copa-Cogeca) y el Comité de Empresas Europeas del vino (CEEV) han mostrado, en declaraciones a Efe, su «preocupación» por el tono en que está redactado el documento y creen que algunas de las medidas que plantea tienen un carácter restrictivo que no está justificado.
En concreto, el sector europeo está preocupado por la alusión a las subvenciones.
Los productores y las empresas apoyan una estrategia para prevenir el alcoholismo, pero piden que cambie la redacción del texto de la OMS en algunos puntos o por lo menos su «enfoque tan restrictivo».
El secretario general de CEEV, José Ramón Fernández, ha manifestado que muchas de las medidas incluidas en el texto «no están justificadas ni tienen base científica, sólo un componente ideológico».
El documento, según Fernández, está en «contradicción» con 30 ó 40 años de políticas agrícolas de la UE, gracias a la cual se está promoviendo una producción de vino de calidad y el sector hace «esfuerzos» para fomentar un consumo responsable.
Para la CEEV, el texto de la OMS menciona los hábitos culturales de cada país pero de forma «insuficiente» y no tiene en cuenta, por ejemplo, la relación del vino (si se bebe de forma moderada) con la dieta mediterránea.
Fuente: EFE

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