BODEGAS SINGULARES®: VILLOTA, VINOS DE UN TERROIR CONSAGRADO EN RIOJA ALAVESA

Hablar de Laguardia (Álava) en el entorno del vino es hacerlo como del paseo del Prado de Madrid en el área de la cultura.

Hay más y muy buenas bodegas en toda España, pero este trozo de tierra, contiene algunas de las más prestigiosas del país, y, lo que es más importante, viñedos de los que nacen las uvas para los grandes vinos de la D.O.Ca. Rioja, un terroir consagrado por la historia reciente de la Rioja Alavesa.

En Laserna, pedanía de Laguardia, se encuentra Contino, una de las bodegas que han marcado el paso de los vinos de calidad en la Rioja alavesa, y junto a la bodega, en uno de los meandros que dibuja el río Ebro, se encuentran los viñedos que han dado la magia necesaria para unos vinos históricos como su graciano.

Pasear por la viña, pisar tierra, llenarte los pies de arena, tocar con la delicadeza necesaria los racimos en formación

Parte de estos viñedos, más de 90 hectáreas, pertenecen a la familia Pérez Villota. Han formado parte desde la génesis de Contino hasta el año 2013 cuando deciden continuar con autonomía en la parte agronómica y por supuesto en la elaboración, tomar las riendas de sus viñedos, que están en las manos de uno de los mejores expertos en viticultura: Goyo Gordaliza y en enología, Jesús Madrazo.

Este es el comienzo de bodega Villota, aunque realmente nace en 1933 cuando Ricardo Pérez Pérez, riojano de ascendencia, regresa de Chile y se asienta en la finca de San Rafael donde el viñedo ya era protagonista en la comarca.

 

LO QUE DE VERDAD IMPORTA EN EL VINO

Las instalaciones y medios técnicos para elaborar el vino son muy importantes, puede acompañar la estética o ser meramente una nave en la que se elabora el vino y donde se cumple con todos los requisitos sanitarios, que no son pocos, pero lo que de verdad importa para elaborar un gran vino es el viñedo. Si no lo tienes, puedes comprar la uva, elegir proveedores, todo es cuestión de precio y voluntad, pero cuando el viñedo es de tu propiedad y lo gestionas directamente, todo lo demás deja de importar. Esto es lo que tiene el proyecto VILLOTA, cerca de 100 hectáreas en una de las zonas de mayor prestigio, con viñedos casi centenarios y unas condiciones de suelo que evidencian la calidad y potencial enológico de sus uvas.

La finca hace honor a su origen en la Rioja Alavesa, contando con las tintas y blancas históricas de la denominación de origen: Tempranillo, Graciano, Garnacha y Mazuelo en tintas y Garnacha blanca, Tempranillo blanco y malvasía riojana en blancas.

Pasear por el viñedo es toda una experiencia que bien merece la pena el viaje, sobre todo, cuando después, sin moverte de la finca, puedes catar todos los vinos con quien mejor conoce el proyecto, Goyo Gordaliza, responsable de viñedo.

Pasear por la viña, pisar tierra, llenarte los pies de arena, tocar con la delicadeza necesaria los racimos en formación, ver el desarrollo vegetativo de la vid, comparar de una variedad a otra, incluso, la misma variedad en distintas zonas de la finca. Sentarte a la sombra de una encina y escuchar el alegre canto de los pájaros y de fondo, el susurro del transcurrir del agua por el cauce del Ebro. Es la verdadera experiencia, porque ese entorno es único e irreemplazable.

Un terroir consagrado por la historia reciente de la Rioja Alavesa.

Para cerrar el círculo, hay que terminar en la pequeña casa de piedra para disfrutar de la cata de los vinos, que sin olvidar que es trabajo, se disfruta.

Esta visita, este viaje de menos de 48 horas me ha traído a la memoria los libros de Andrés Pascual, a merced de un Dios Salvaje y el beso del ángel, una lectura obligada para cualquier winelover que haya visitado o desee visitar La Rioja.

 

LOS VINOS:

Vinos catados en la visita de Wine Up! a bodega Villota

 

SELVANEVADA BLANCO 2020

Elaborado principalmente con Viura y garnacha blanca. Tiene una crianza de seis meses en barricas de roble francés de 225 y 500 litros. Un vino fresco, Con recuerdos de manzana, hierbas aromáticas, flores blancas y, heno… buena intensidad de aromas que se acompaña de toques balsámicos. En boca tiene estructura, con buena acidez, un vino complejo sin perder frescura. Un vino gastronómico.

 

VILLOTA BLANCO SELECCIÓN 2018

Viura 100% y 6 meses de crianza en roble francés sobre lías con battonage.

En nariz es muy fino, elegante, hay equilibrio entre la madera y la fruta, también flores secas, mineral y con un recuerdo final de caramelo y sutiles ahumados.

En boca es muy fresco, con buena acidez y carnosidad propia del tanino de la barrica. Es persistente, la acidez acompaña en retrogusto potenciando los recuerdos tostados.

 

SELVANEVADA TINTO 2020

Elaborado con Tempranillo (85%), graciano (11%), garnacha (2%) y mazuela (2%).  Fermentación maloláctica espontánea. Seis meses de crianza en barrica.

En nariz sobresale el carácter frutal destacando fruta roja en su punto de maduración, es donde está todo el protagonismo. En boca responde a las expectativas de la fase olfativa. Muy fresco, con buena acidez que potencia el recuerdo de la fruta roja. Al final se acompaña de un sutil toque especiado y terroso.

 

VILLOTA 2019

Variedades. Tempranillo (84%), graciano (11%), garnacha (5%). 18 Meses de roble francés con afinado en depósito de hormigón.

En nariz intenso, cargado de fruta y especias acompañado de un toque terroso y mineral. También algo de cacao y caramelo con toques balsámicos. En boca es goloso, fresco, intenso y persistente. En retrogusto devuelve los recuerdos terrosos, monte bajo, hierbas aromáticas y balsámicas con la fruta roja y negra (moras) acompañando en todo momento. También hay un recuerdo final de incienso muy elegante y complejo.

VIÑA GENA VIÑEDO SINGULAR 2018

Proviene de un viñedo singular plantado en 1930 de la variedad Tempranillo. Crianza de 12 meses en roble francés y afinado en depósito de hormigón.

Muy expresivo e intenso, cargado de balsámicos, fruta roja, sutil lácteo, terrosos, complejo. Hay toques especiados que recuerdan a vainilla, pimienta blanca y sutil canela.

En boca es carnoso, con tanino noble que aporta sedosidad. Muy fresco, con buena acidez y gran persistencia. En retrogusto devuelve con nitidez los aromas de la fase olfativa.

 

VILLOTA GARNACHA

Mineral, fruta roja y negra con toques de maduración, también recuerdos terrosos y de raíces. Cereza en almíbar, licor y cacao.

En boca tiene una acidez que va increscendo, buen paso por boca y persistencia. En retrogusto vuelven los recuerdos terrosos, de bombón mon cheri y de cacao.

 

VILLOTA GRACIANO 2019

Un graciano de este nivel no se cata habitualmente, viene de un viñedo histórico que sin duda, ha perdurado por su singularidad.

En nariz muestra un carácter frutal, recuerdos de fresa ácida, caramelo de violeta, toques balsámicos y de monte bajo.

En boca te sorprende la acidez, un vino afilado e intenso que devuelve en retrogusto los recuerdos de caramelo de violeta, fruta roja en su punto de acidez.

 

Joaquín Parra, Wine Up! ©2022

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