La ilustración Española y americana

De una crisis se sale con iniciativa, reinventándose, buscando formas diferentes que traigan progreso. Hace unos meses un amigo de Socuéllamos, Alfonso Montero me envió una publicación fechada en 1904 de LA ILUSTRACIÓN ESPAÑOLA Y AMERICANA en la que habla de Tomelloso.

La publicación la tenemos al final de este artículo gracias a la generosidad de Alfonso y otros que como él dedican parte de su tiempo a buscar nuestros orígenes, lo que facilito en este texto es un resumen con algunas consideraciones. Lo entiendo como una foto del momento realizada por Enrique Serrano Fatitati (catedrático de física y química, ​ ingeniero​ y naturalista​ español), por lo que digo, interpreto y sumo algunos conocimientos de la zona contados en primera persona por mi madre y con referencias de mi abuelo, que como tantos viticultores de la comarca, tenían bodega. Sobre 50 años después llegaría el gran movimiento cooperativo cambiando para siempre nuestro tejido empresarial.

 

“Hay en España villas o aldeas con todo el aspecto externo de pueblos dormidos o muertos, y muchos elementos en su vida interior de las ciudades activas, adelantadas y ricas. Parece reflejarse en ellas algo del modo de ser de las construcciones islamitas, que tienen por fuera el aspecto de viejos caserones y son por dentro palacios maravillosamente decorados. […] El Tomelloso pudiera servir de espejo a su región.”

Así comienza el relato y continúa haciendo referencia, como si ya supiera lo que es la pirámide de Maslow, que una vez satisfechas las necesidades básicas, comienzan a florecer edificios para satisfacer las necesidades locales como escuelas y casinos ricamente amueblados.

Una evolución producto de la correcta organización del trabajo y relaciones económico-sociales que facilitaron el progreso y la transformación de sus industrias, que en este caso son referidas a la vitivinicultura inicialmente para pasar después a la industria del destilado.

El autor mira hacia atrás marcando como referencia el año 1886 en el que “El Tomelloso” contaba con once mil habitantes pasando en 15 años (1902) a dieciocho mil. Explica que esto es posible gracias a que la riqueza crece más deprisa que la población pasando de once millones de cepas a veinticinco millones de cepas, lo que supuso que de pequeñas bodegas se pasó a fábricas y almacenes.

Hoy no sabría determinar los millones de cepas ni hectáreas que se dedican a la viña, hay que tener en cuenta que término municipal de Tomelloso es muy pequeño y sus viticultores llegan a 30 kilómetros con sus explotaciones. Si sumamos la producción de todas las bodegas de Tomelloso, podríamos acercarnos a los 350 millones de kilos de uva de media.

“De la sencillez de la vida agrícola primitiva en campos de pan, llevar, muy plácida en la apariencia y muy miserable en el fondo, se ha pasado allí rápidamente, por la iniciativa fecunda de determinados individuos, a la agitación nerviosa de la industria.”

Deja Claro que esta transformación es gracias a familias con nombre propio que crean fábricas y transforman predios improductivos, valorando también a los que por el camino han encontrado la ruina.

Copiar del que lo hace bien, y en este caso en Tomelloso se acordaron procedimientos análogos a la “Rabassa morta” catalana, es decir, la cesión temporal de terrenos baldíos a labradores con la condición de plantarlos de viñedo y entregar parte de la producción al propietario, pasando finalmente a este, cuando la viña deja de ser productiva-rentable.

 

Como hoy entendemos muy bien, hace un siglo era decididamente necesaria la comunicación, por lo que se construyeron carreteras con las ciudades próximas que tenían estación de tren, estudiando por los principales fabricantes de alcohol y cosecheros de vino, la construcción de un ferrocarril de carácter agrícola, lo que llegó en 1914 en forma de ramal de conexión, habiéndose quedado fuera en la primera planificación de las redes ferroviarias de 1852. No puedo llegar a imaginar lo que hoy sería Tomelloso si desde el primer momento hubiera disfrutado de conexión ferroviaria.

Pasa a nombrar referentes locales en la producción de “vinos, alcoholes, aguardientes y coñacs”. Menciona entre otros a Juan Antonio Peinado como “Portaestandarte de las industrias alcohólicas” además de “el rico cosechero de Jerez, Sr. Domecq” así como otros nombres de destilerías ya desaparecidas. Otras que hoy son punteras como ALTOSA, ya en aquella época trabajaban como cosecheros y viticultores de éxito.

Hoy la familia López Montero es la única familia de Tomelloso que continúa con el noble arte de la destilación en la localidad. Además de esta familia, continúa la destilería de Domecq (hoy bodegas Fundador), Osborne y González Byass, las tres establecidas en Jerez.

“El polvo que envuelve las eras de las aldeas consagradas por completo al cultivo de las avenas, cebadas y trigos, se ha convertido ya en el Tomelloso en humo desprendido de las altas chimeneas”.

La gaceta continúa una semana después con fecha 8/09/1904 y título “Obras en el subsuelo y transformación de productos” en la que entra de lleno en la evolución de Tomelloso desde la perspectiva industrial.

“Dos cosas son admirables en El Tomelloso: un trabajo silencioso, tenaz, que no se revela al exterior; la transformación y perfeccionamiento de productos impuesta por las crisis que han llevado consigo los grandes acontecimientos nacionales”.

Con este texto nos introduce en la transformación de Tomelloso aprovechando la estructura del suelo y la “tosca” para construir cuevas donde instalan bodegas en las que los vinos se conservan frescos y a una temperatura constante, algo difícil de obtener en otras ciudades. Menciona como parte del trabajo diario consiste a horadar esas “modernas catacumbas ennoblecidas por la tenacidad y la constancia”. Sin duda, las cuevas de Tomelloso han sido imprescindibles para el desarrollo del sector local.

Transcribo dos párrafos que dan sentido a lo que hoy es Tomelloso y su importancia en el destilado.

“Los vinos de El Tomelloso, muy estimados en diferentes comarcas, tenían antes dos buenos mercados en Francia y en la isla de Cuba. La pérdida de las colonias les privó del segundo, y la ruptura en 1892 del tratado con la nación vecina, seguida de la elevación de las tarifas aduaneras, había limitado ya mucho el primero.  

La producción actual se eleva por término medio a cuatrocientos veinte mil hectólitros anuales; y como sólo se exportan unos doscientos mil, ha sido necesario buscar salida a los restantes, destilándolos y convirtiéndolos en alcoholes de diversos tipos. Con esta transformación y cambio de rumbo de los negocios, se han revelado las grandes iniciativas de los directores del movimiento”.

Chimenea de la antigua destilería Domecq

El autor menciona la dificultad de llegar a transformar la industria, la importante inversión, el conocimiento para conseguir un buen destilado y luego venderlo. La transformación de los antiguos alambiques o alquitaras en aparatos de destilación con marca propia: Lavalle, Egrot, coffy… lo que les permite trabajar a gran escala. Menciona la capacidad de destilación de Domecq, superando las 5000 arrobas diarias (80000 litros) pudiendo competir con las grandes destilerías alemanas. Hoy la mencionada empresa Alcoholes Tomelloso, S.A., tiene una capacidad que multiplica por 10 esa cifra siendo difícil encontrar en el mundo otra con tal capacidad.

Menciona también a las otras familias de destiladores locales por su capacidad de producir calidad para elaborar “riquísimas mistelas y remontar los vinos generosos de más alto precio”. Algo que hoy continúa y sigue dando sentido al sector del destilado.

A Tomelloso también llegan máquinas de vapor para mover “pisadoras mecánicas”. La industrialización en el sector del vino, es un hecho.

Con respecto a la marca histórica de brandy “Peinado”, menciona la inteligencia de su fundador desarrollando la industria de los Coñacs, algo que por suerte ha llegado hasta nuestros días.

Décadas después, en 1968 llegaría otra industria importante para concentrar mosto, año en el que nace una empresa líder como es Mostos Españoles dirigida por los hermanos Ignacio y Carlos Martínez, en su momento con la finalidad de la fabricación de mistelas, hoy con múltiples usos en el sector del vino y de la alimentación.

 

La historia no siempre es como uno cree o como se la cuentan, para ello, si es posible, hay que leer que nos dejaron escrito los protagonistas del momento.

Ni Tomelloso ni La Mancha ha sido un gran productor de vino en la historia, nuestra zona ha sido eminentemente cerealista hasta bien entrado el siglo XIX como refleja este texto. Doy por hecho que como en otras zonas, la llegada de la filoxera a Francia nos hizo ver la oportunidad de negocio y transformar nuestros campos. Una vez que el país vecino recupera la capacidad productiva, se blinda con aranceles y nos encontramos con una producción que no consumimos.

embotelladores de Brandy

En muchas regiones se multiplicó hasta por 10 la extensión de viñedo en aquella época (último tercio del siglo XIX) para luego recuperar los cultivos tradicionales. En la comarca de La Mancha esto no ocurrió y para dar salida a los excedentes se desarrolló la industria del destilado, ayudados también por importantes marcas jerezanas que vieron la oportunidad de instalarse en Tomelloso para transformar aquí la materia prima y terminarla en Jerez, donde sí supieron trabajar la comercialización de producto terminado, la gran carencia histórica de nuestra tierra.

En pleno confinamiento por el covid-19, reflexiono sobre el camino que hemos de seguir, aprendiendo de nuestros antepasados, de lo bueno y lo malo, también aprendiendo de nuestros errores actuales para continuar la senda del éxito y salir reforzados.

Tal vez, cuando pasen 100 años alguien quiera saber lo que hoy somos, escribamos una página brillante en nuestra historia.

 

Joaquín Parra Wine Up! © 2020

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Para descargar la gaceta, haga click en la imagen inferior.

 

 

3 Respuestas

  1. Wine UP Consulting - comunicación y marketing del vino desde 2006 | ¿QUÉ SABES DEL BRANDY? uno de los destilados más nobles del mundo

    […] Si te interesa ampliar información, pongo el link de esta historia única relacionado con el Brandy que es la de cómo Tomelloso supo sobreponerse a una crisis histórica de consumo/venta de vino que parte con la imposición de aranceles en Francia a final del siglo XIX por la recuperación del viñedo en el país vecino tras la filoxera: https://www.wineup.es/2020/03/de-una-crisis-se-sale-con-iniciativa-y-trabajo-el-ejemplo-lo-tenemos-e… […]

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