• El restaurante Delirios acogió la etapa nº 318, 35 edición del Wine Up Tour con Bodegas Singulares & Vinos de Autor.
  • La quinta mejor tapa del mundo, en una de las propuestas del Wine Up Tour

En pleno centro financiero de León y junto al casco histórico se encuentra el restaurante Delirios. Nueva ubicación para uno de los mejores restaurantes de la provincia por méritos propios. Al mando la creatividad, el buen criterio en la armonización de sabores y manejo en los fogones de Javier Rodríguez, un experimentado chef que con su juventud tiene mucho con lo que sorprender y hacer disfrutar en su mesa.

El Wine Up Tour visitaba por tercera vez León, las tres en restaurante Delirios ya que ofrece una de las mejores experiencias de todo el recorrido anual que hace por España.

La cena constaba de 7 platos armonizados con 7 vinos procedentes de la D.O. Rioja, Castilla-La Mancha y Jerez, en lo que Joaquín Parra, creador del concepto, define como un viaje por España a través de sus vinos, este es el significado del Wine Up Tour además de, obviamente, su gira por la geografía en la que recorre más de 30.000 kilómetros al año.

La cena comenzó con el aperitivo, un plato con tres sabores: Polvorón de chorizo, boquerón marinado con granizado de fresa y croqueta de seta de cardo armonizado con el vino blanco: Conde Valdemar Tempranillo Blanco 2018 de Bodegas Valdemar (D.O.Ca. Rioja). Su frescura, acidez y toque salino conjugaba a la perfección con los tres bocados, intensos en sabor y que se complementaban a la perfección con este tempranillo blanco.

El snack, un delicioso y crujiente Bacalao, aceituna negra y pimentón. Un sabor que pedía un vino intenso y esto nos lo aportó Bisiesto Chardonnay fermentado en barrica 2017 de Bodega Soledad (D.O. Uclés). Con buena acidez, denso, intenso y persistente, todo lo necesario para que acompañe a un bocado también intenso. Un vino que podía haber armonizado a la perfección con un plato de carne, pero en este caso se optó por el snack.

El entrante fue un Arroz meloso de níscalos y papada de cerdo ibérico incrementábamos la potencia de sabor, necesitábamos un vino que lo aguantara, en este caso el elegido para esta armonía fue Dominio del Prior Petit Verdot 2013 de Finca El Refugio (Vino de la Tierra de Castilla). Una variedad atípica que aporta toques muy balsámicos y de fruta negra, también algo de monte bajo, por lo que la armonía iba a la perfección.

 

El pescado

Pez limón, calabaza asada, jugo de carne y cítricos armonizado con Conde Valdemar Reserva 2011 de Bodegas Valdemar (D.O.Ca. Rioja). A priori al probar el plato, pensábamos que ese toque cítrico podría distorsionar la percepción del vino. No solo no fue así, la acidez del vino y su textura sedosa hacía del pescado un trago amable e intenso, con persistencia. El jugo de la carne aportaba el sabor necesario para redondear el maridaje.

La carne

Raburguesa de vacuno con patatas bravas, quinto puesto en el concurso La Mejor Tapa del Mundo celebrado en Granada fue armonizada con Verum V tempranillo de familia 2011 de Bodegas y Viñedos Verum (Vino de la Tierra de Castilla). Una propuesta con un sabor contundente y una textura melosa. Verum aporta la estructura y la frescura, un toque de fruta roja que se acompaña de sutiles vainillas y cacao, ideales para redondear esta armonía.

 

El parón o pre-postre

Tiramisú con Alfonso Oloroso de González Byass (D.O. Jerez). En este caso, al tener dos platos dulces, la propuesta era hacer un maridaje por contraste y otro por afinidad. En este caso, el contraste funcionaba a la perfección. Sumamos la intensidad del oloroso a un postre que mezcla el café, el bizcocho, la crema de mascarpone y terminado con helado. Sin duda un tiramisú muy original para un clásico de jerez como Alfonso oloroso

 

El dulce

Melocotón, naranja amarga, chocolate blanco y almendra con Solera 1847 de González Byass (D.O. Jerez). Este es el maridaje por afinidad, y hay que decir que Javier lo clavó con esta propuesta. Sin duda ideal para terminar y para la sobremesa. Solera, es dulce pero conserva cierto carácter del oloroso. Lo importante es que el plato tampoco abusa del azúcar y ese toque de naranja amarga le aporta equilibrio, actúa como conector de los distintos sabores.

Sin duda, es uno de los restaurantes estrella dentro del Wine Up Tour. Javier Rodríguez es uno de los chefs que más suenan en León, sabe conjugar los productos emblemáticos de la tierra con ese criterio innovador y arriesgado para mostrar en el plato una nueva y deliciosa versión de la gastronomía.

No puedo despedirme sin destacar el perfecto servicio, con otro Javier al frente de la sala, el trabajo en cocina se tiene que sustentar en el buen trabajo de sala con un servicio ordenado y ágil, y esto lo pudimos disfrutar en la etapa nº 318 del Wine Up Tour en Restaurante Delirios de León.

Fotografías y textos ©WineUp

 

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