Lanza al mercado una selección exclusiva de 1.581 botellas

Oyón, Junio de 2019.- La Recaja es la respuesta a una difícil pregunta. ¿Qué parcela define mejor el carácter y filosofía de nuestra familia?

Una mirada al mar de viñas de nuestra querida Rioja Alavesa es suficiente para entender su diversidad y su complejidad. Un puzle de pequeñas piezas donde cada finca se define por sus propias reglas.

Durante 5 generaciones hemos trabajado con cuidado nuestras tierras y viñedos, descubriendo en cada añada sus virtudes y secretos más íntimos. Un camino largo, esforzado, lleno de alegrías (y alguna tristeza) y, sobre todo, de ilusión.

Nuestra búsqueda nos ha llevado a esta parcela, de cepas retorcidas sobre suelos blancos calcáreos que destilan finura y equilibrio. Un equilibrio de contrastes perfectos

La Recaja, 1.581 botellas que resumen 130 años de experiencia de la familia trabajando con la variedad Tempranillo.

El uso de la uva blanca Viura en un bajo porcentaje en maceración-fermentación junto al Tempranillo ha sido una práctica tradicional en Rioja Alavesa de toda la vida. Normalmente estas cepas de Viura se plantaban en las cabezadas de los viñedos y se fermentaban juntas con los siguientes fines: optimizar el aprovechamiento de la parecela, incrementar la complejidad aromática así como aporte de acidez. Tecnica similar a otras grandes zonas vitivinícolas del mundo (Chateauneuf du Pape – Hermitage: Syrah+Viognier, Toscana: Sangiovese+Trebbiano…) con esta técnica se consigue una mejora de la estabilidad del color por copigmentación.

 

En palabras de Ana Martínez Bujanda, quinta generación de Valdemar, “hemos creado un vino que resume 130 años de la familia en el sector y que viene del trabajo en los últimos años de análisis de suelo en las fincas y catalogación de las mejores parcelas para los vinos top de la bodega.”

 

 

 

 

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