Por distancia no suelo ir todo lo que quisiera a La Rioja – Álava, pero cuando tengo ocasión es imprescindible visitar alguna de las grandes bodegas que atesora esta zona.

Cuando vas a hacer una visita para una hora y te quedas toda la mañana es porque hay una oportunidad real de ver algo diferente y esto me ocurrió en Bodegas Valdemar (Oyón – Álava), aprovecho para agradecer a Ana Martínez Bujanda por su tiempo y mostrarme esos paisajes a los que sería difícil llegar si no conoces la zona. También por darme la oportunidad de catar en primicia nuevas añadas de sus mejores vinos.

Esos “locos bajitos” que en otras bodegas estorban, aquí no solo son bienvenidos, son protagonistas.

Para empezar destacaría las opciones de enoturismo que ofrece la bodega. El pasado 2017 recibió el premio “Best Of 2018 de Turismo enológico” que convoca Great Wine Capitals Global Network por su propuesta de enoturismo orientado a familias dando protagonismo a los pequeños, esos “locos bajitos” que en otras bodegas estorban, aquí no solo son bienvenidos, son protagonistas.

Recientemente presentaron otro proyecto de enoturismo aún más ambicioso y responsable ya que Bodegas Valdemar se ha convertido en la primera bodega 100% inclusiva y accesible. ¿y esto para qué? Para que todo aquel que quiera comprender la magia del vino lo pueda hacer sin limitación.

Hace un año visitaba las instalaciones con los últimos cambios y hace unos días la visita la hacía al viñedo, realmente ahí es donde pierdo la noción del tiempo, cámara en mano abro mis poros para impregnarme del aroma del campo, de la historia, de la singularidad de cada una de las fincas.

FINCAS, PARCELAS, VARIEDADES AUTÓCTONAS todo bien delimitado con un exhaustivo control por parte del equipo de campo que es el responsable de que la uva llegue en condiciones óptimas. El equipo técnico con Antonio Orte a la cabeza (anteriormente en Juvé & Camps) es el responsable de que esa calidad y singularidad llegue a la botella, al contrario de lo que mucha gente piensa, el reto es intervenir lo menos posible en el vino, en eso Bodegas Valdemar son pioneros y lo han sido casi desde el principio y hablamos ya de más de 125 años, dicho de otra forma, 5 generaciones a lo largo de tres siglos (XIX, XX y XXI) en los que no han dejado de mejorar siendo punta de lanza en el sector.

Pioneros en el control de temperatura de los vinos, en sacar un blanco fermentado en barrica, en “ennoblecer la garnacha” apostando por esta variedad cuando nadie daba “un duro” por ella sacando al mercado el primer reserva 100% Garnacha dentro de la D.O.Ca. Rioja. También fueron los primeros en comercializar el Tempranillo Blanco, ahora de moda y la recuperación de la variedad Maturana, tan elegante como diferente de cualquier otro vino que haya catado.

Jesús Martínez Bujanda (4ª generación) fue el gran valedor de todos estos cambios en los años 80 y 90. Él, ingeniero industrial, asumió en los años 80 el reto del diseño de la nueva bodega incluyendo innovaciones como la incorporación de las camisas de frío en los depósitos para la fermentación controlada. También lo fue a nivel comercial del posicionamiento de la firma en más de 55 países.

Una bodega se puede copiar, pero jamás la historia y el paisaje, dos de los principales atributos de BODEGAS VALDEMAR

Ya con el siglo XXI se incorpora la 5ª generación de la familia: Ana y Jesús Martínez Bujanda que son los responsables de continuar el legado familiar y asumir los nuevos retos del sector vitivinícola. “De tal palo tal astilla” diría el refrán popular. Ellos no se quedan atrás y junto a su padre dan uno de los saltos más importantes para Valdemar: Ser la primera bodega no americana en instalarse en Washington State, en el AVA de Walla Walla donde están construyendo una bodega. El proyecto “Valdemar States” supera la inversión de 20 millones de dólares y supone un punto de inflexión para los vinos españoles en el mercado americano. Será probablemente la bodega con capital español más al norte en el globo terráqueo (latitud 46) y digo que es una apuesta de futuro porque como todo el mundo vaticina, el cambio climático obligará a llevar los viñedos más al norte, ellos ya se han adelantado.

En la visita reciente además de en la bodega, hice dos paradas: Finca Alto Cantabria y Altos de Valdemar.

FINCA ALTO CANTABRIA

Después de catar durante años en el Wine Up Tour el vino Conde Valdemar Finca Alto Cantabria, primer blanco fermentado en barrica, tenía ganas de pisar tocar y oler la tierra en la que llevan plantadas más de 40 años las cepas de la variedad Viura (macabeo) de donde nace. En esta finca también hay una pequeña parte de Tempranillo blanco y tempranillo. Una imagen vale más que mil palabras, desde esta atalaya se divisa con toda su grandeza la ciudad de Logroño además de poblaciones de La Rioja, Álava y Navarra, sin duda es una de las fincas más especiales de la D.O.Ca. Rioja por sus condiciones climáticas y de suelo y por su ubicación.

 

ALTOS DE VALDEMAR

Tras unos minutos en coche, vamos a otra de las fincas importantes de la familia: Altos de Valdemar. Aquí encontramos otras variedades también autóctonas. Es una finca dinámica en la que encontramos viña plantada este año y otras de mucha más edad. Es cuestión de encontrar los suelos que mejor se adaptan a cada variedad. Desde lo alto de esta finca encontramos una mesa que bien podría ser un altar dedicado al dios baco o a dionisio… pero realmente está dedicado a los que tenemos el privilegio de contemplar desde este alto un viñedo, un paisaje de ensueño para cualquier winelover.

 

Tres vinos imprescindibles de Bodegas Valdemar:

Para sorprenderte: La Gargantilla 2015

Con La Gargantilla, la variedad garnacha toma sentido.

Picota ribete amoratado capa media. En nariz intensos aromas de fruta roja y negra, hierbas aromáticas sutil mineral (recuerda al pedernal, canto rodado) flores secas, un compendio de aromas frescos y expresivos, un fondo de sotobosque, trufa. En boca es pura seda, un vino voluptuoso que llena, es fresco acidez media que le aporta expresividad y persistencia. Tanino noble pulido, madera perfectamente integrada casi ni aparece. El final es persistente con predominio de fruta roja en retrogusto

 

 

Un valor seguro: Conde Valdemar Gran Reserva 2008

Un vino mítico que te gustará sí o sí.

Picota ribete grana capa media alta. En nariz intensos recuerdos especiados, cacao, vainilla, canela… especias dulces, café, un vino que merece más tiempo para mostrar todo lo que tiene. En boca es voluptuoso, fresco, intenso, tanino noble que acompaña el trago, persistente. En retrogusto, fruta roja escarchada, café y cacao junto a especias dulces

 

 

Un blanco carismático: Conde Valdemar Finca Alto Cantabria

El primer blanco fermentado en barrica de España. Mejor vino blanco de España en 2012 para Wine Spectator

Amarillo limón reflejos oro, denso. En nariz es intenso, destacan los cítricos maduros, lía fina y un fondo terroso acompañado de maderas nobles y torrefactos. Sutil madera bien integrada, caramelo. En boca es untuoso, acidez que va increscendo, te hace salivar, sabroso, salino con persistencia alta. Vuelven los recuerdos de caramelización y bollería fina.

Galería fotográfica de BODEGAS VALDEMAR

 

 

 

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