La 30ª edición del Wine Up Tour, etapa nº 256 tuvo lugar en el Restaurante LA SEU de Denia, lugar donde tuvo lugar la primera edición en el año 2010.

El restaurante está dirigido por la chef Diana Cervera, se encuentra en un caserón rehabilitado en el que se encuentra un refinado gusto en la decoración y una apuesta arriesgada pero con magistral ejecución en su arquitectura. Todo ello en pleno casco histórico de la capital de la Marina Alta alicantina.

Cuidan los vinos, solo al entrar se ve una gran cava y dos armarios de vino que alojan una gran selección, obviamente su cuidada cocina mediterránea basada en producto no puede descuidar este detalle. Un equipo profesional en sala es lo que determina mi afirmación de que estamos ante uno de los mejores restaurantes de Denia.

 

Esta etapa del Wine Up Tour traía 8 vinos en su propuesta para Denia. El restaurante preparó un maridaje o armonía para cada uno de los vinos que disfrutamos en la cena:

Pan foccacia de nuestro obrador, cada vez más se cuida el pan, por suerte para los amantes del alimento más importante para la humanidad.

 

 

 

El comienzo ya promete con el Bombón de foie y mistela para acompañar a Conde Valdemar Blanco 2017 de Bodegas Valdemar (D.O.Ca. Rioja). La frescura y aromas florales de este vino armonizan a la perfección. La textura y sobre todo el sabor se potencia con la acidez natural de este blanco riojano que puede con el toque aromático de la mistela sobresaliendo un sutil toque de flores blancas y fruta tropical. Rioja es mucho más que tintos.

La segunda propuesta es una copa de bonito ahumado con ensaladilla “la Seu” y rosquilleta valenciana que acompaña a Beronia Rueda Verdejo 2017 de Bodegas Beronia. Entramos en territorio verdejo, pero verdejo de verdad. Un vino que representa lo mejor de la variedad. Intenso en nariz y en boca con presencia suficiente para bailar a la perfección con el plato. El sutil toque de amargor potencia la sensación del vino en boca

Otro plato soberbio para continuar. La ensalada de bacalao en texturas en la que la corteza del bacalao resonaba en la sala y llenaba los paladares de sabor. Para un plato potente hay que darle un vino con personalidad y este es Martín Códax 2017, el albariño emblemático de Bodegas Martín Códax (D.O. Rías Baixas). Intensidad en nariz, cargado de recuerdos herbáceos, cítricos y mineral. En boca acidez marcada, salino y persistente. Un digno acompañante en la mesa.

La siguiente propuesta era algo arriesgada pero con final feliz: Coca de dacsa de cochinita pibil para acompañar un vino que se cataba en primicia: Verdeal 500 flores 2016 de Bodegas Verdeal, también verdejo y de la D.O. Rueda. Una larga crianza de 15 meses en barricas de roble natural (sin tostar). Se agradece que no pierda el carácter varietal y sorprende el volumen que muestra en boca. Sorprendió y es un vino ideal para sustituir a muchos tintos.

Rompamos los tópicos del maridaje, por eso el siguiente plato: Pescado de Denia con bosque de verduras y su bullit lo armonizamos con Solmayor Tempranillo Roble 2016 de Bodegas La Soledad (D.O. Uclés). Como digo, un vino fresco, cargado de frutos rojos que ya se perciben cuando se sirve en la copa. En boca la expresión que mejor lo define es sedosidad y frescura. Un vino tinto para disfrutar, tanto con carnes como con pescados.

Plato tras plato, el listón se va poniendo cada vez más alto. Para antes del postre, la propuesta es rotunda: Lasaña de carrillera ibérica que se armonizó con dos vinos: Secastilla 2013 (D.O. Somontano) de Pago de Secastilla (Viñas del Vero) y Verum 2012 de Bodegas y Viñedos Verum (vino de la Tierra de Castilla). Dos vinos completamente distintos pero que armonizaban a la perfección con la carrillera, una carne jugosa, intensa pero con un sabor delicado.

Secastilla 2013 destaca por su intensidad, un vino potente, una garnacha sobresaliente que con 10 meses de barrica muestra fruta roja y negra acompañada de toques balsámicos y hierbas aromáticas.

Por su parte Verum 2012 es un vino redondo, con buena acidez, fresco y al mismo tiempo intenso, elegante, destaca por la finura y elegancia. Tanino pulido y con persistencia que devuelve recuerdos minerales, fruta roja y toques de tabaco y sutil cuero.

Siempre me gusta terminar con un maridaje o armonía por contraste, así que la apuesta está clara, al Chocolate, café y caramelo lo acompañamos de Conde Valdemar Reserva 2011 (D.O.Ca. Rioja) de Bodegas Valdemar. El postre habla por si mismo y la foto ya se imaginan texturas y sabores. Con el vino, va de lujo. Destacan los toques especiados y en boca, la frescura, tanino pulido, un vino sedoso y persistente en el que destaca sutil vainilla y cacao.

Para un restaurante, veo muy inteligente poner dos postres, a casi nadie le amarga un dulce por lo que tenemos la frescura de la fruta que nos ofrece el Ceviche de fruta de temporada (con su sorprendente integración de la cebolla dulce que potencia y redondea la propuesta). Este plato prefiero no tomarlo con vino y lo acompaño con el agua que nos sirve el restaurante: NUMEN, agua de un manantial próximo de donde vivo y de la que hay que sentirse orgulloso ya que cada vez la encuentro en más restaurantes, todos ellos de gran nivel.

En definitiva, siempre es un placer viajar a una ciudad tan importante para la gastronomía y hacer parada y fonda en restaurante La Seu.

 

Muy recomendable, también bajo la misma dirección, el hotel Boutique Nou Roma donde me alojo cada vez que voy a Denia.

 

Joaquín Parra Wine Up!

Twitter: @Ecatas

Instagram: @joaquinwineup

 

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