Cata vertical de Perpetual, conducida por el enólogo de Torres Priorat Jordi Foraster, en Enofusión 2014

 

 Vilafranca del Penedès, 31 de enero de 2014. Perpetual, el vino icono de Bodegas Torres con DOQ Priorat, consigue expresar, de una manera única y amable, a lo largo de los años, toda la tipicidad y carácter de esta comarca vitivinícola pequeña y montañosa, de clima extremo y suelo de pizarra (llicorella). Así lo comprobaron el centenar de asistentes a la cata vertical de Perpetual, de las añadas 2006, 2007, 2008, 2009, 2010 y 2011, celebrada el pasado martes, 28 de enero, en Enofusión, la sección vinícola del salón gastronómico Madrid Fusión.

Elaborado con sumo cuidado y delicadeza, a partir principalmente de uvas de la variedad cariñena, que se caracteriza por su alta concentración y capacidad reductiva, Perpetual es un “vino de autor y de terroir”, según Jordi Foraster, enólogo de Torres Priorat. Las uvas provienen de viejas cepas de entre 80 y 100 años, cultivadas en costales, y confieren al vino la esencia de esta tierra en su estado más puro. “Pensamos y elaboramos cada cosecha teniendo en cuenta las condiciones climatológicas para que el estilo y atributos de este extraordinario vino se mantengan año tras año”, señala Foraster.

El resultado es un tinto elegante y robusto, que consigue mantener tres atributos básicos en todas las añadas: fruta madura, un contrapunto fresco y una barrica totalmente integrada, si bien se aprecia “una clara evolución a partir del cuarto año hacia un vino más fresco, más vivo y más actual”, según Foraster.

Añada 2006

Año muy seco y cálido, que registró sólo 110 litros de lluvia en el período comprendido entre los meses de enero y agosto. En nariz, se aprecian claramente los rasgos típicos de una añada calurosa: notas de fruta muy madura, nariz confitada,  como de higos secos, recuerdos a ciruela, pasa, con notas de hojas secas y fondo balsámico. Los taninos son robustos pero con grasa que lo hace amable en boca.

Añada 2007

Año climatológicamente favorable, con una primavera y otoño lluviosos pero con un contratiempo: el mes de julio fue más fresco de lo habitual, atrasando la maduración, lo que a su vez hizo que la vendimia coincidiera con la lluvia de octubre. En nariz, se aprecia una sensación perfumada, aromas con recuerdos florales (violeta), fruta negra  madura con un fondo especiado. En boca muestra equilibrio, los taninos son muy elegantes con buena acidez al final.

Añada 2008

Año muy complejo a nivel climatológico, con mucha lluvia a partir de mayo, frenando la maduración. En nariz, hay notas de ciruelas maduras, resaltan notas más vegetales, alguna especiada (canela) y un fondo balsámico con recuerdos a hoja de eucaliptus. En boca, es delicado con buena acidez.

Añada 2009

Año muy cálido, con un julio y agosto extremos que aceleraron la maduración, pero con lluvias bien repartidas en primavera y otoño. En nariz, se encuentran frutos rojos, té negro, notas de sotobosque mediterráneo y un fondo mentolado que aporta frescor. En boca se muestra como un vino concentrado, con taninos vivos, todo compensado por una interesante sensación de volumen que equilibra el conjunto.

Añada 2010

Año con buenas condiciones climatológicas y un octubre un poco frío que facilitó un final de maduración lento en las zonas tardías. En nariz, se percibe la fruta roja, con notas frescas, balsámicas y florales que compensan sensaciones maduras con recuerdos a repostería. En boca, es muy agradable aunque los taninos se muestran aún muy jóvenes, sin ser agresivos, resultando en un vino amable en el que los atributos de siempre se muestran con mayor sutileza.

Añada 2011

Año ideal en lo que a climatología se refiere: lluvias en primavera y seco en septiembre y octubre. Se trabaja la frescura del vino, con notas mentoladas y de eucaliptus. También se aprecian en nariz notas florales y recuerdos a fruta roja como la fresa ácida o el regaliz rojo. En boca, es un vino muy amable, con taninos muy redondos a pesar de su juventud.

 

Torres en el Priorat

Desde mediados de los años 90, la familia Torres cultiva viñedos en Porrera y el Lloar de las variedades de garnacha tinta, cariñena y syrah, seleccionadas por Mireia Torres – 5ª generación de la familia y directora general de Torres Priorat- y el enólogo Jordi Foraster. Con estas variedades y unos rendimientos muy bajos se elaboran caldos de calidad superior para Salmos y Perpetual, los dos vinos de Torres con DOC Priorat. La bodega, diseñada por el arquitecto Miquel Espinet, se encuentra dentro del término municipal de El Lloar.

El apellido Torres está ligado al vino desde hace más de tres siglos, cuando la familia plantó las primeras viñas en el Penedès. Desde sus orígenes en 1870, Bodegas Torres ha conseguido aunar tradición e innovación con el objetivo de liderar el sector del vino y del brandy de primera calidad, siempre elaborándolos con un riguroso respeto hacia el medioambiente. Esta tradición familiar ha sido respetada a lo largo del tiempo y la compañía ha ido pasando de generación en generación.

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