Alejandro Fernández, reconocido bodeguero y todo un maestro en la variedad Tempranillo, nos sorprende con la presentación de su exclusivo vino: Dehesa 14. Un Selección Especial que atesora aromas y sabores cuajados de matices de uvas vendimiadas en 1998.

En la finca zamorana Dehesa La Granja, a orillas del río Guareña, la vendimia, allá por 1998, no fue igual a la de otros años. “Fue una gran cosecha”, recuerda Alejandro Fernández, “sólo las mejores uvas tienen potencial y aptitudes para envejecer tantos años y aquellas cumplían todos los requisitos”. En esa fecha comenzó el reto de Alejandro, rompiendo todas las reglas establecidas en la crianza de vinos, para que hoy, tras 14 años de espera en la nave subterránea de la bodega, que data de 1767, podamos disfrutar de un Dehesa La Granja único.
De color rojo rubí intenso, resulta estructurado, potente, equilibrado y elegante en nariz. Lleno de vida sin rasgos de reducción, con una destacable presencia de frutos negros maduros, que se dan la mano con ligeros atisbos de vainilla y regaliz; como resultado de una larga y fría evolución en botella. En boca carnoso, con recuerdos de cerezas maduras y licor de grosellas negras, ahumados notables, aroma sutil de hojas de tabaco secas, especies de la india y un final glamuroso de castañas tostadas. Un vino trascendental, fresco y perfumado, de sedosa madurez y postgusto refinado, que refleja la más pura estirpe de su creador y que como su creador aún conserva las virtudes de su juventud.

Muy contadas son las ocasiones en que el reconocido bodeguero, Alejandro Fernández, apuesta por el lanzamiento de nuevos vinos. El último fue en 2010, con su primer blanco manchego: Alejairen. Sus clásicos Tinto Pesquera, Condado de Haza, El Vínculo y Dehesa La Granja, en sus diferentes versiones: Crianza, Reserva y Gran Reserva son para la familia Fernández-Rivera un valor seguro. En esta ocasión, la excepcionalidad de Dehesa 14 hace que la presentación de este nuevo vino en el mercado sea una realidad.

El momento de su lanzamiento coincide con el apogeo de Dehesa 14, en el que el vino alcanza la exaltación de sus mejores cualidades organolépticas. Su disfrute está asegurado. Todo un lujo, al alcance de muy pocos.

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